Guayaba

También conocido como

Guayaba común, Guayaba de manzana, Guayaba amarilla, Guayaba (español), Goiaba (portugués), Amrud (hindi), Bayabas (filipino)

Acerca de Guayaba

Psidium guajava, comúnmente conocida como guayaba, es un pequeño árbol o arbusto grande de rápido crecimiento, perenne a semi-caduco, nativo de Mesoamérica tropical. Forma un dosel bajo y extendido con corteza lisa y moteada y hojas opuestas y aromáticas que liberan un olor resinoso al triturarse. Las fragantes flores blancas con estambres prominentes dan paso a frutos redondeados o con forma de pera cuya fina cáscara encierra una pulpa dulce a ácida, almizclada, en tonos que van del blanco al rosa profundo, rica en vitamina C y semillas comestibles. La guayaba es adaptable, tolera suelos variados y sequías periódicas, y comienza a dar frutos abundantemente en 2 a 4 años. Prosperan en climas cálidos y sin heladas, pero pueden cultivarse en contenedores y podarse en zonas subtropicales. Además de consumirse fresca, la fruta es valorada para jugos, mermeladas y confitería, mientras que las hojas jóvenes se usan en infusiones herbales tradicionales. Su resistencia, productividad y versatilidad culinaria hacen de la guayaba un árbol frutal gratificante para jardines domésticos y pequeños huertos.

Taxonomía 🧬

Nombre científico
Psidium guajava
Género
Psidium
Familia
Myrtaceae
Orden
Myrtales

PROPIEDADES Y REQUISITOS

Dificultad: Moderado
Humedad: 40% - 80%
pH del suelo: 6
Trasplantar cada: 60 semanas

Cómo cuidar Guayaba

💧

Agua

Mantén el suelo uniformemente húmedo durante el establecimiento (primeros 6-12 meses), regando profundamente una o dos veces por semana dependiendo del calor, viento y drenaje. Las guayabas maduras toleran períodos cortos de sequía pero producen mejor con humedad constante, especialmente desde la floración hasta el crecimiento del fruto. En contenedores, riega cuando los 2-3 cm superiores estén secos; deja que el exceso escurra y nunca dejes las macetas en platillos. Usa acolchado para reducir la evaporación y evita el encharcamiento crónico, que fomenta la pudrición de raíces y el bloqueo de nutrientes.

☀️

Luz

Proporciona pleno sol durante 6-8+ horas diarias para maximizar la floración y el dulzor de los frutos. La guayaba tolera algo de sombra ligera y abierta, pero la sombra densa reduce drásticamente la floración y el rendimiento. Elige un sitio cálido y protegido del viento; el calor reflejado cerca de paredes ayuda a que maduren en climas marginales. En interiores o invernaderos, usa luces de cultivo de alta intensidad para proporcionar luz brillante todo el día, manteniendo las lámparas a 30-60 cm por encima del dosel y ajustando a medida que las plantas se alargan.

🌱

Nutrientes

Abona durante el crecimiento activo (primavera a finales del verano) con un fertilizante balanceado para árboles frutales enfatizando nitrógeno moderado y potasio abundante (por ejemplo, alrededor de 8-3-9). Incorpora compost o estiércol bien descompuesto anualmente para aumentar la materia orgánica y aportar micronutrientes (Fe, Zn, Mn, B). Para contenedores, usa gránulos de liberación lenta cada 10–12 semanas o complementa cada dos semanas con alimentación líquida a media fuerza. Reduce el nitrógeno al comenzar la floración para favorecer el cuajado de frutos. El exceso de fertilización promueve el crecimiento de hojas y frutos insípidos.

🌡️

Temperatura

El mejor rendimiento se da entre 23-30°C. Los árboles son sensibles a las heladas; el crecimiento joven se daña cerca de 0-2°C y puede ocurrir defoliación por debajo de -2°C. En climas cálidos toleran 35-40°C si están bien irrigados y acolchados. Cultívalos afuera en zonas USDA 9b–12; en otros lugares, mantén los contenedores en cuartos frescos (10-15°C) y libres de heladas durante el invierno. Días cálidos con noches suaves favorecen la floración y la calidad del fruto. Protégete de los golpes de frío con cobertores y envolturas para el tronco.

💡 Consejos profesionales

  • Poda después de la cosecha para abrir el dosel, eliminar brotes agua y mantener de 3 a 4 ramas principales.
  • Mantén un acolchado de 5–8 cm de profundidad para conservar la humedad, suprimir malezas y moderar la temperatura del suelo todo el año.
  • Poliniza a mano las flores en entornos protegidos o interiores para mejorar el cuajado y la uniformidad de los frutos.
  • Cubre los frutos en desarrollo o usa una malla fina para disuadir moscas de la fruta, aves y la polilla de la guayaba.
  • Monitorea la presencia de escamas e insectos blancos; fomenta los insectos beneficiosos y trata puntualmente con aceites hortícolas.

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