Mano de Buda Alocasia
También conocido como
Mano de Buda, Palma de Buda, Oreja de Elefante Enana Encapuchada, Oreja de Elefante Enana, Alocasia Mano de Buda
Ten a mano la guía de cuidado de esta planta.
Consigue la aplicaciónAcerca de Mano de Buda Alocasia
Alocasia cucullata, comúnmente llamada Mano de Buda, es una arácea compacta y agrupada, valorada por sus hojas brillantes en forma de corazón, ligeramente encapuchadas, sostenidas en pecíolos robustos y erguidos. Las plantas maduras forman matas compactas alrededor de un rizoma corto y parecido a un tronco, alcanzando típicamente entre 40 y 90 cm en interiores, y más en jardines cálidos y húmedos. Las hojas tienen un brillo similar al cuero con venas que irradian, otorgando una presencia escultural y arquitectónica todo el año. Comparada con muchas especies de Alocasia, es relativamente resistente, tolerando breves periodos de sequía, pero sigue siendo sensible al exceso de riego y al frío. En Asia tropical se cultiva ampliamente alrededor de templos y hogares, simbolizando protección y vitalidad. En interiores, prospera con luz brillante y filtrada, un sustrato aireado que retenga humedad, y humedad elevada, produciendo ocasionalmente inflorescencias de aráceas que son secundarias al follaje. Con calor constante, alimentación suave, y limpieza regular de hojas para evitar plagas, A. cucullata mantiene un hábito denso y exuberante y produce lentamente retoños basales que pueden dividirse para propagar nuevas plantas.
Taxonomía
Propiedades y requisitos
Cómo cuidar Mano de Buda Alocasia
Agua
Regar a fondo cuando los 2–3 cm superiores del sustrato estén secos. Remojar hasta que el exceso de agua drene libremente, y luego vaciar el platillo para que las raíces no se queden en el agua. Buscar mantener el sustrato siempre húmedo, pero no empapado; el encharcamiento prolongado invita a la pudrición de raíces y cormos. Usar agua tibia, baja en minerales o filtrada si el agua del grifo es muy dura. Reducir la frecuencia en invierno, pero no dejar que el cepellón se seque completamente. Si las hojas se inclinan por sequedad, rehidratar gradualmente en lugar de empapar de golpe.
Luz
Proporcionar luz brillante y filtrada, una ventana este, exposición norte brillante, o 1–2 m atrás de una ventana sur/oeste con cortinas transparentes. Buscar 6–8 horas de luz indirecta fuerte. Un poco de sol suave por la mañana está bien, pero evitar los rayos fuertes del mediodía que pueden quemar y amarillear las hojas. Con muy poca luz, los pecíolos se estiran y las nuevas hojas emergen más pequeñas. Bajo luces de cultivo, usar LEDs de espectro completo a una intensidad moderada durante 10–12 horas diarias.
Nutrientes
Abonar durante el crecimiento activo (desde la primavera hasta principios del otoño) con un fertilizante líquido equilibrado, rico en nitrógeno (por ejemplo, 3-1-2 o 20-20-20) a 1/4–1/2 de su concentración cada 2–4 semanas. Incluir calcio y magnesio o usar un fertilizante completo con micronutrientes. Enjuagar la maceta con agua limpia mensualmente para prevenir la acumulación de sales que puede quemar las raíces. Suspender o reducir significativamente la fertilización en invierno cuando el crecimiento se ralentiza. Evitar fórmulas pesadas y exclusivas de urea y no fertilizar sobre suelo seco; humedecer previamente antes de abonar.
Temperatura
Mantener un ambiente cálido y estable: 20–30°C es ideal, con un mínimo seguro alrededor de 15°C. Caídas breves por debajo de ~12°C pueden causar daños en las hojas y detener el crecimiento. Evitar corrientes de aire frío, cambios bruscos de temperatura, y flujo directo de aire de AC o calefactores. En periodos de calor por encima de 32°C, aumentar la humedad y el flujo de aire para prevenir el estrés. Esta especie no tolera las heladas; las plantas al aire libre en zonas templadas deben ser llevadas adentro mucho antes de que las temperaturas nocturnas se acerquen a 15°C.