Palma de Sago
También conocido como
Rey Sago, Palmera de Sago Japonesa
Ten a mano la guía de cuidado de esta planta.
Consigue la aplicaciónAcerca de Palma de Sago
Cycas revoluta, comúnmente conocida como la Palma de Sago, no es una verdadera palma sino una especie de gimnosperma de la familia Cycadaceae, que data de hace millones de años. Esta planta de crecimiento lento presenta un tronco rugoso coronado por hojas rígidas y plumosas de color verde oscuro. Es una planta ornamental popular debido a su apariencia exótica y tropical. A pesar de su nombre, es originaria del sur de Japón, especialmente de las islas Ryukyu. Es bastante resistente una vez establecida y puede sobrevivir durante siglos en las condiciones adecuadas. Sin embargo, todas las partes de la planta son altamente tóxicas si se ingieren.
Taxonomía
Propiedades y requisitos
Cómo cuidar Palma de Sago
Agua
Riega la Palma de Sago profundamente pero con poca frecuencia, permitiendo que la capa superior del suelo se seque completamente entre riegos. Durante el período activo de crecimiento en primavera y verano, riega la planta aproximadamente una vez a la semana dependiendo del clima y las condiciones ambientales. Reduce el riego durante los meses de invierno.
Luz
La Palma de Sago prefiere la luz solar indirecta brillante. Puede adaptarse a la sombra parcial, pero su crecimiento puede ralentizarse. La exposición limitada a la luz solar directa es tolerable, pero podría provocar quemaduras en las hojas si no se aclimata gradualmente o si se expone durante las partes más frescas del día.
Nutrientes
Fertiliza Cycas revoluta durante la temporada de crecimiento con un fertilizante equilibrado de liberación lenta cada dos o tres meses. Evita la sobre-fertilización ya que esto puede dañar las raíces de la planta. Idealmente, utiliza un fertilizante específico para palmas que incluya micro-nutrientes para promover un crecimiento sano y la producción de hojas.
Temperatura
Cycas revoluta prospera en temperaturas entre 15°C a 24°C. Puede tolerar heladas leves, pero una exposición prolongada a temperaturas frías por debajo de 10°C podría dañar la planta. Proporciona protección contra el frío extremo llevándola al interior o cubriéndola durante las heladas.