ID de la planta

Quínoa silvestre

También conocido como

Quínoa común, Pie de ganso blanco, Gordolobo, Bathua, Melde, Pie de cerdo blanco

Crecimiento rápido Tóxico para mascotas

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Acerca de Quínoa silvestre

Chenopodium album es una hierba anual de rápido crecimiento y de estación fría, perteneciente a la familia amarantácea, muy conocida como un nutritivo verde silvestre y una prolífica maleza agrícola. Las plantas miden entre 10 y 200 cm de altura, con tallos acanalados que a menudo presentan un tinte rojizo y hojas alternas, variables, que son de triangulares a lanceoladas con márgenes irregulares y dentados. Un distintivo recubrimiento blanquecino y harinoso cubre los brotes jóvenes y la parte inferior de las hojas. Las flores verde-amarillentas, sin pétalos, forman densas panículas ramificadas que maduran en pequeñas y brillantes semillas negras. Nativa de Eurasia, ahora es cosmopolita en regiones templadas y subtropicales, prosperando en suelos alterados y ricos en nitrógeno. Las hojas y brotes tiernos son comestibles y se asemejan a las espinacas, ricos en vitaminas y minerales; las semillas pueden usarse como pseudocereal. Sin embargo, las plantas pueden acumular nitratos y oxalatos, especialmente bajo estrés de nitrógeno o sequía, por lo que se recomienda moderación y cocción. En jardines y contenedores, es extremadamente poco exigente, tolera una amplia gama de suelos y niveles de humedad, aunque compite agresivamente con los cultivos. Como especie pionera, ayuda a colonizar suelos desnudos pero puede volverse invasiva sin gestión.

Taxonomía

Nombre científico
Chenopodium album
Género
Chenopodium
Familia
Amaranthaceae
Orden
Caryophyllales

Propiedades y requisitos

Dificultad: Fácil
Humedad: 30% - 70%
pH del suelo: 7
Trasplantar cada: 52 semanas

Cómo cuidar Quínoa silvestre

Agua

La quínoa silvestre tolera periodos cortos de sequía, pero produce los verdes más tiernos con humedad constante. En parterres, riegue profundamente pero con poca frecuencia, buscando mantener húmedos los 5–8 cm superiores del suelo durante el establecimiento, luego permita que la superficie se seque ligeramente entre riegos. En contenedores, riegue cuando los 2–3 cm superiores estén secos, asegurando buen drenaje y evitando el agua estancada. Evite el encharcamiento crónico, que reduce el vigor y puede promover problemas de raíces, pero prevenga sequías prolongadas durante los periodos de plántula y cosecha.

Luz

Proporcione pleno sol para un crecimiento más vigoroso y mayores rendimientos—apunte a 6–8+ horas de luz directa diaria. Las plantas toleran sombra parcial (3–5 horas), especialmente en climas cálidos, produciendo hojas más suaves pero potencialmente alargándose y reduciendo la densidad. En contenedores o interiores, use una ventana orientada al sur bien iluminada o luces de crecimiento suplementarias que proporcionen 12–14 horas de luz de alta intensidad. La sombra densa reduce el sabor y la biomasa y fomenta el crecimiento alargado. El buen movimiento de aire ayuda a mantener el follaje seco y reduce la presión de enfermedades.

Nutrientes

Como una anual resistente que responde a nutrientes, Chenopodium album requiere poca fertilización. El exceso de nitrógeno fomenta un crecimiento exuberante pero aumenta la acumulación de nitratos en los tejidos, lo cual no es deseable para alimentos y ganado. Para el cultivo en contenedores o controlado, mezcle compost maduro antes de sembrar y, si es necesario, aplique un abono orgánico equilibrado y diluido (ej. té de compost o 5-5-5) a la mitad de concentración cada 3–4 semanas. Evite el estiércol fresco y fertilizantes ricos en nitratos. Mantenga la fertilidad uniforme con materia orgánica y priorice la salud del suelo y un crecimiento moderado sobre el máximo tamaño de hojas.

Temperatura

La germinación y el crecimiento son óptimos en condiciones frescas a cálidas, aproximadamente entre 15–25°C, con semillas capaces de brotar desde alrededor de 5–30°C. Las plantas establecidas toleran el calor si hay suficiente humedad en el suelo, aunque las hojas pueden endurecerse en clima caliente y seco. Las heladas ligeras pueden dañar el follaje y las heladas intensas generalmente terminan la temporada. Para el cultivo en contenedores, las temperaturas típicas de interiores o patios de 18–27°C son ideales. Proporcione resguardo de los fríos extremos y evite la exposición prolongada por debajo del punto de congelación para mantener la calidad de los verdes.